Bio-economía: ¿Sueño hecho realidad o la simplicidad hecha realidad?

Opinión

Como veterinaria, siempre estoy buscando esos momentos “eureka”, en donde encontramos soluciones a importantes preguntas de nuestra profesión.
Uno de esos sueños es tener a disposición test diagnósticos rápidos, seguros y fáciles de hacer.
En noviembre del 2012, en una clase de Harvard Innovation Lab tuve uno de esos momentos. El tema de la clase de ese día, era como muchas veces, el diseño de ideas, muy buenas ideas, que cuando llegaban al momento de su uso por parte de la población, no colmaban las expectativas, fallaban a la hora de ponerlas en práctica. Ya sea porque son difíciles de utilizar, o porque necesitaban un largo período de aprendizaje.
Entonces el mensaje era: antes de colocar un nuevo producto en el mercado, hacer un estudio de campo, realizar un “test field”.
En clase se dio uno de estos productos como ejemplo de una idea que en ese momento estaba a nivel de “test field”, y con grandes resultados. En el salón se encontraban sus autores para contarnos la historia, era un pequeño trozo de papel del tamaño de una estampilla de correo que impregnado del reactivo correspondiente, era capaz de absorber una gota de sangre y proporcionar resultados en minutos; se usaba como análisis clínico, funcionamiento hepático por ejemplo. Este pequeño papel se usaba a nivel de campo, con una simple gota de sangre, sin refrigerar, sin utilizar tubos que se puedan romper en el transporte, sin mandar al laboratorio, sin espera de resultados. Y lo mejor: su COSTO, apenas ¡¡10 a 14 centavos de dólar!! Comparado con 14 dólares que costaría -cada test- a nivel del laboratorio. 
Inmediatamente al finalizar la clase me puse en fila para hablar con el investigador que presentaba esta idea y sus resultados. Era perfectamente factible que se usara en un futuro en medicina veterinaria.

La sencillez de las ideas brillantes.

No hay veterinario que no haya pasado por la experiencia de encontrarse en el medio de la nada, con un animal enfermo y sin tener los elementos más simples para realizar un diagnóstico y por ende sin posibilidades de empezar un tratamiento que pueda aliviar o salvar la vida de ese animal. Que no será lo que les sucede a médicos humanos.
Enfermedades humanas como HIV y Tuberculosis encabezan las listas de enfermedades que afectan a grandes sectores pobres de la población humana de este planeta. Y encabezan las listas de mayor mortalidad: 1.7 y 1.4 millones de personas por año. Hay medicación pero justamente esta causa toxicidad hepática, los enferma.
Regularmente estas personas necesitan ser chequeadas, algo muy fácil en países desarrollados. No así en países con gran déficits en salud pública.
Hace aproximadamente 3 años, la Dra., Pollock se une a una compañía biotech local de Massachusetts: DIAGNOSTICS FOR ALL (DFA). Este test fue presentado en 2012, mide el daño hepático con una certeza del 90% y es necesaria solo una gota de sangre y se obtienen los resultados en el lugar en un tiempo de 15 minutos.
En estos momentos se están haciendo los field test en Vietnam con 600 pacientes.
Es obvio que puede ser utilizado perfectamente en animales. Seguramente pronto aparecerán estudios de este tipo.
En el mundo subdesarrollado se necesitan una serie completamente diferente de aparatos de diagnóstico.
Tienen que ser lo suficientemente simples y robustos para ser usados a campo y usados por técnicos con niveles básicos de entrenamiento y/ó quizás no entrenados.
Es la única forma de resolver problemas de salud globales.

Alba SalvarreyLa Dra. Alba Salvarrey se graduó en el año 1977 en la Facultad de Veterinaria de Uruguay (Universidad Pública). En 1986 emigró a USA,y trabajó durante 8 años en Hospitales Veterinarios. En 1994 se trasladó al MIT (Instituto Tecnológico de Massachussetts) al departamento de Medicina Comparativa, donde se entrenó para trabajar con animales de laboratorio. Ahí trabajó con primates, perros, gatos, conejos, hamsters y miles de ratones. En 1999 ingresó en la industria privada en el desarrollo de drogas para uso humano, Wyeth y luego Pfizer. "La experiencia y contacto directo con la práctica veterinaria es incalculable en países industrializados. La experiencia, la competencia profesional, la educación, y las bibliotecas en cada Institución a nuestra disposicion es solo una parte de enriquecimiento personal, sin contar el contacto y enriquecimiento humano de otros veterinarios, investigadores y cuidadores de animales que recuerdo con mucho cariño" dice Alba Salvarrey.

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Seguiremos ofreciendo un espacio para todos aquellos que quieran participar y colaborar en esta cruzada educativa, porque tenemos muy claro que estaremos constantemente: “Aprendiendo de los Animales de Laboratorio”.

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