ExpoBioterios 2025: Día 3 y Despedida
Noticias Blog 18 July 2025El Viernes amaneció caluroso. Me vestí de blanco y con ropa fresca. Pensar que días atrás la lluvia me tenía estresado. Nos fuimos a la Universidad en un transporte facilitado por el Hotel.
Empezaba la última función. El ambiente se sentía relajado. Luego de dos jornadas todos estábamos en sintonía. Cuando uno le termina de agarrar la mano al Congreso se termina. Siempre es así.
Juan Ramos subía al escenario por segunda vez, y obviamente para traernos su especialidad: los peces. Su presentación “Usos de nuevas tecnologías en la gestión del bienestar en peces” sacudió el sueño de los asistentes. Confirmo que la primera charla es la más dura de asimilar porque las noches previas en la semana del Congreso suelen ser intensas.

Salimos al descanso. Eli nos sorprendió con tamales de todo tipo (y colores). Yo tenía el estómago cerrado. No comí nada de nada pero todos estaban felices con sus tamales y las delicias que había para saborear. Como siempre me tomé un café.



Algo que se implementó en este ExpoBioterios fueron las entrevistas en vivo en los descansos. Un gran acierto que contó con la colaboración de Adriana que recorrió toda la Expo interactuando con nuestros asistentes en cada break.

La siguiente presentadora participó de forma virtual desde España. Se trataba de Joana Visa, quién pidió especialmente que una cámara apuntara al público del auditorio, de esta forma podría interactuar con nosotros. Su ponencia “IA y salud mental: transformando el cuidado emocional de las personas que trabajan en Bioterios (ViVi chat bot Live demo)” consistió en la presentación de ViVi, una aplicación especialmente diseñada para darle apoyo emocional a todas las personas que sufren de fatiga por compasión en los bioterios. La inteligencia artificial ya es una realidad y si sabemos usarla será de gran ayuda para el día a día.


Jordi Tremoleda otra vez nos trajo una presentación especial. Siempre rompiendo el molde como ya nos tiene acostumbrados. Su “Taller interactivo Evaluación de daños y beneficios: el valor de minimizar severidad” contó con la participación de manera virtual de Lorena Sordo (mexicana) del RSPCA.


Nos fuimos al Almuerzo. La mitad del día había pasado. Otra vez a localizar y alertar a los invitados especiales para que suban a almorzar. Esta vez sólo probé el jugo. Seguía sin hambre. La comida tampoco me gustaba mucho la verdad. En unas horas me iba a tocar cerrar el evento junto a Hernán S y Martin G. Estaba nervioso y mi estómago lo sabía.

Aarón Gómez, uno de los favorecidos por la beca de LAL, iba a presentarse a continuación. Con Aarón tuve la oportunidad de hablar en los días previos, es el típico personaje de los documentales de Animal Planet, Discovery y todos esos que vemos por tv. Agarrando la serpiente mientras mira a la cámara para contarnos la letalidad de su mordedura. Todo un valiente que ama la naturaleza y lo salvaje. Su plática “El arte de combatir venenos: serpientes venenosas como modelo experimental y su papel en la producción de antivenenos” confirmó lo que pensaba de él: qué h***** que hay que tener para trabajar con serpientes.

Jeniffer Sandí, representando a las damas becadas por LAL, presentó con mucha seguridad y soltura “La importancia de las herramientas tecnológicas para el monitoreo del bienestar animal”

En el programa había una breve pausa para recargar energía para el tramo final del Congreso. Aprovechamos a tomar muchas fotos en el Meet&Greet, una marca registrada de la Expo en los eventos presenciales, dónde todos aprovechan a inmortalizar sus recuerdos. Ya había clima de despedida. Algunos se tuvieron que retirar antes porque tenían vuelos programados o viajes en autos de varias horas.




Jordi Grifols se presentaba en nuestro escenario por primera vez. Y no la iba a tener nada fácil. Jordi estaba con un cuadro gripal con mucha tos. Realmente me tenía preocupado porque encima tenía dos charlas consecutivas y sin pausa. Todo un desafío que sorteó sin problemas desactivando todas las alarmas apenas empezó a hablar. Sus charlas “Desarrollo de un nuevo modelo de ictus isquémico en modelo porcino, acorde a las 3Rs” y “Desarrollo de un modelo quirúrgico de lechón neonatal para la evaluación de lesiones cerebrales en cirugía cardíaca” se destacaron por su nivel y originalidad. Una nueva especie se asomaba al programa científico: los modelos porcinos.


Para el final quedó Sara Capdevila quién había protagonizado una de las ponencias más comentadas en los días anteriores. Esta vez cerró el evento con la “Transformación digital en el diseño y la construcción de bioterios”. Muy disfrutable. Con muchos planos y detalles para los que nos apasiona este tema.

Algo que no les había comentado es que el martes por la tarde la FeSAHANCCCAL había realizado los exámenes de certificación para profesionales latinoamericanos que trabajan con animales de laboratorio. Carlos Escamilla subió al escenario para nombrar a los que habían recibido su certificación y dedicarnos a los organizadores unas palabras muy emotivas.

Se entregaron los Premios a los Posters en las categorías Cultura del Cuidado y Póster Científico. Las ganadoras subieron a recibir sus premios: Dasha Fuentes y Marisol Rivera. En ese momento hice mi presentación para las cámaras asomándome para sacarme una foto con las ganadoras, junto a Hernán y Martín. Internamente sabía que se venía el momento de hablar. En los días previos había preparado unas palabras y pensé una estrategia para garantizar que esta vez salga todo bien. Repasando las Expo anteriores: En Medellín estuve bien, en Xochimilco empecé muy bien y terminé mal (se me fue la voz) y el último recuerdo en Costa Rica había sido pésimo, nunca me salió la voz, hablé con un nudo en la garganta e hice lo que pude.


Hernán nos llamó a Martin y a mí para el cierre y cuando tomé la palabra (y el micrófono) utilicé la estrategia pensada, empecé hablando de Hernán para que la atención se concentré en él y después de esos segundos en los que conseguí ese efecto (de distracción) me largué a hablar de todo lo que tenía pensado, nada del otro mundo, agradecimientos a cada uno de los que ayudaron para hacer el evento, resalté el esfuerzo de nuestros ponentes para viajar desde tan lejos, el apoyo de los sponsors, el trabajo de la gente que participó de la parte técnica, nuestras familias y por supuesto de todo el equipo humano de la UNAM que nos ayudó de mil maneras y que hicieron todas las gestiones para que podamos usar sus instalaciones. Se apagaron las cámaras. Nos abrazamos. Nos saludamos y nos empezamos a retirar lentamente del auditorio. Esta vez me iba conforme con mi discurso, ya era hora! La revancha había llegado.


Volvimos al hotel caminando pero como me quedé hablando con Claudia R el grupo siguió sin mi. No fue para nada un problema porque Claudia me alcanzó con el auto al hotel. La semana se había hecho larga y mis pies quedaron agradecidos.
La idea era juntarnos para cenar junto a los ponentes, los organizadores locales y como suele suceder en estos casos todo aquel que se quiera sumar a la juntada.
Martin G ya estaba con Alejandra, Maru y Carmen en “La Selva Taurina”. Nos coordinamos en la recepción del hotel con Hernán, Marcel, Fred, Enrique, Jordi T, Jordi G, Sara y Juan R. Desde allí podíamos ir caminando. Llegamos y el lugar estaba repleto. Mucha gente parada y pocas sillas. Era un un ambiente más enfocado para tomar que para comer. Así que con una parte del grupo nos trasladamos a “El Asadero Juriquilla” para cenar algo. La intención era volver con el otro grupo para cerrar la noche a puro brindis. Comimos muy bien, me armé unos tacos con queso y carne.

Martín me avisó que se habían conseguido unas mesas y sillas. Ahora sí entrábamos todos y además teníamos el estómago lleno. No había comido nada en todo el día por el estrés del último día de Congreso.

La moza nos trajo un mezcal artesanal con una serpiente flotando en el recipiente (muerta obviamente). Muy impresionante e impactante. Nadie se animó a probarlo. Pedimos el mezcal “normal”. Se había formado un grupo humano excepcional. El Congreso había sido un éxito. Todos estábamos contentos y relajados. Nos merecíamos un festejo a la altura y así fue.



Nos fuimos a dormir. Algunos se volvían a sus casas al otro día muy temprano. No llegué a ver ni a Juan R ni a Jordi T (después tendría revancha como sucedió en Costa Rica). A Sara y Jordi G los pudimos despedir después del desayuno. Ya estábamos en el día sábado. El Congreso era pasado. Carlos G había tenido una complicación con su vuelo así que se unió al transfer de Sara y Jordi.
No teníamos un plan armado para el sábado, solamente queríamos comprar recuerdos para llevar a la familia y en mi caso también para mis compañeros de trabajo.
Coordinamos con el hotel para que las 11am nos lleven a un Mall. Querétaro es una ciudad muy surtida de todo tipo de locales comerciales, todos modernos y gigantes. Recorrimos algunas tiendas del lugar, era imposible revisarlas todas, el estilo era muy internacional y nosotros buscábamos algo más local/regional. Caminamos hasta un supermercado cercano y Hernán aprovechó a comprar un mezcal.
Ya de vuelta, en el hotel, nos pusimos en contacto con Martín. Nuestra carta ganadora. Martín fue un anfitrión extraordinario. Desde el día uno estuvo preocupado por nosotros. Nos llevó a pasear por todos lados y el último día no iba a ser la excepción.
Nos fuimos para El Acueducto, considerado la obra urbana más importante del siglo XVIII; es símbolo y orgullo de la ciudad de Querétaro. Su construcción se inició en el año 1726 y tomó nueve años en ser terminada, cuenta con 74 arcos con una longitud de 1280 metros y un máximo de 23 metros de altura. Tenía como objetivo principal abastecer de agua potable a la creciente población de Querétaro.
Sacamos fotos desde todos los ángulos posibles. Los Arcos realmente son preciosos e imponentes.

Seguimos camino a pie, me llamó la atención una casa que tenía muchas piñatas en la puerta. Me causó gracia ver un muñeco con la camiseta Argentina. Muy orginal.

Más adelante paramos en una cantina para “hidratarnos”. Otra vez vimos un mezcal artesanal pero este tenía un escorpión o algo similar.

Salimos para el Centro de la ciudad, donde habíamos ido de paseo unos días atrás. Y disfrutamos de cada casa, cada calle, un paisaje precioso, lleno de historia. Finalmente encontramos una serie de puestos humildes donde vendían recuerdos de todo tipo. Las Lelés se destacaban, junto a Los Arcos en forma de cuadros, llaveros, imanes para la heladera, collares, aros, etc. Para mi sorpresa se podía pagar con tarjeta de crédito. Así que aproveché a comprar todo lo que necesitaba.




Nos volvimos al hotel y ya no había ganas de salir ni de cenar. Al otro día había que salir para Ciudad de México en la mañana. Mi única preocupación era armar mi valija y que no pesara más de 23 kilos. Me había comprado una balanza china que resultó ser más china de lo que pensaba. Supuestamente estaba dentro del peso permitido. Llamé a mi familia por WhatsApp y me fui a dormir.
El domingo fue el día más caluroso de la semana. Nos juntamos con Hernán para desayunar, hicimos el check out y el transfer vino por nosotros. Por suerte nuestros vuelos salían de la misma terminal y en horarios similares. Viajamos por tres largas horas hasta llegar a Ciudad de México y allí nos enfocamos en sacarnos de encima el equipaje más pesado para ir a almorzar algo.
Mi maleta pesaba 25kg. ¡Qué carajos! Tuve que sacar un zapato y una zapatilla. Seguía excedido, ahora estaba en 24kg pero la chica de la Aerolínea se apiadó de mí y la hizo pasar por la cinta.
Hernán tuvo que esperar un poco más pero pudo despachar su equipaje. Viendo lo que me había pasado aprovechó a reacomodar las cargas para no pasarse con el peso.
Caminamos por un angosto e interminable aeropuerto, lleno de gente, más bien diría saturado de gente. Nos enteramos más tarde que el aeropuerto estaba en refacción. Así que no había mucho para hacer, solo morirse de calor y resignarse a comer en uno de los pocos lugares que estaban disponibles.
Mientras buscábamos nuestro almuerzo nos encontramos con Nilda P y Alicia S, las amigas paraguayas que también se estaban volviendo. Ellas venían de la otra punta del aeropuerto y nos confirmaban que no había mucho más por hacer. Nos despedimos y entramos a comer.
Queríamos comer milanesas pero no había. En realidad no había casi nada. Extrañamente los platos más caros sí estaban disponibles. Hernán estaba más caliente que una pipa (enfurecido). Me pedí una tira de asado que me costó un ojo de la cara pero bueno. Había que comer algo antes de subir al avión. Se venían largas horas de estar sentado sin mucho por hacer.
El vuelo de Hernán estaba por partir. Nos abrazamos. Sabíamos que nuestros destinos se volvían a separar hasta el próximo ExpoBioterios (¿Habrá próximo?). El vuelo se fue y yo me moví para ver desde dónde salía mi avión. Cuando me estaba acomodando para hacer la fila en el Grupo 5 (siempre a lo pobre) apareció…Jordi T, yo tenía un presentimiento que nos podíamos encontrar y así fue. Compartimos los últimos minutos previos a mi embarque, nos abrazamos y nos despedimos. Después la íbamos a seguir en un grupo de WhatsApp que armamos con Hernán.


Cuanto calor que hacía en ese aeropuerto y yo iba hacía un frio record en el sur de Chile. Estaba más frío que nunca así que tenía una chaqueta a mano que me la puse apenas me senté en el avión. El vuelo fue tranquilo. No dormí mucho, no comí nada, sólo bebí café y jugo. Llegué a Santiago, hice tiempo en el aeropuerto y volé para Valdivia. La rutina volvía a mí y yo era feliz porque allí estaba mi familia esperándome.












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